sábado, 9 de junio de 2018

¿Qué hace un avión Cazahuracanes?

Foto: Conagua

Hace poco un par de aviones caza-huracanes visitaron los aeropuertos de La Paz, Baja California Sur y de Manzanillo, Colima. Pero, ¿qué es precisamente lo que hacen dichos aviones? Pues lo primero que habría que aclarar es que no cazan (como sinónimo de eliminar o matar) a los huracanes, ni siquiera lo intentan. Su función es más similar a la de un fotógrafo de la naturaleza que a la de un cazador.

Es decir, documentan a los huracanes (que son la categoría más intensa del fenómeno genérico al que llamamos ciclón tropical). Para pronosticar hacia dónde se trasladará un huracán y si en su evolución futura se intensificará, necesitamos conocer las condiciones atmosféricas (en todo el espesor de la atmósfera) en el medio ambiente que lo contiene. Sobre tierra usualmente se hace a través de los radiosondeos (paquetes de instrumentos que miden en su ascenso con un globo y transmiten sus mediciones a tierra) en posiciones fijas sobre el terreno.

Pero siendo los ciclones tropicales fenómenos eminentemente marinos, en general no tenemos suficientes radiosondeos alrededor de ellos. Una de las funciones comunes de todos los aviones caza-huracanes es medir estas condiciones alrededor y en el interior de los ciclones tropicales a través de sondas de caída (similares a las radiosondas) las cuales se arrojan desde el avión hacia la superficie del mar mientras transmiten sus mediciones.

Existen dos tipos de aviones caza-huracanes, los que penetran y cruzan directamente al ojo (aviones de turbohélice) , y los que viajan alrededor del ciclón tropical sin penetrarlo (usualmente  de propulsión a chorro —jets— por su mayor velocidad y alcance en altitud). Operativamente la penetración se realiza a una altitud de unos 10,000 pies (unos 3 km) sobre el nivel del mar cuando se trata de un sistema ya formado el que se está explorando.

La mayor parte de los vuelos operativos de penetración los realiza la Reserva de la Fuerza Aérea de los EUA con su escuadrón de 10 Hércules C-130J con base cerca de Biloxi, Mississippi). Además de los mecanismos para lanzar las sondas de caída, cuentan con las mediciones meteorológicas usuales que los aviones realizan y unos sensores bajo las alas que a través de microondas detectan la velocidad del viento sobre la superficie del mar usando la rugosidad capilar de la misma.

Pero también la NOAA (National Oceanic Atmospheric Administration, por sus siglas en inglés) cuenta con aviones de penetración (en este caso dos P3-Orión, en el futuro próximo quizá tres, con base en MacDill cerca de Tampa, Florida) que son utilizados más para investigación y que están mucho más instrumentados. Destaca en esta instrumentación un radar meteorológico en la panza del avión que obtiene cortes horizontales del huracán mientras vuela a través de él, y otro radar en la cola que obtiene cortes verticales. Ambos combinados, con el movimiento del avión, reconstruyen tridimensionalmente su estructura. En ambos casos, otra importante función es la de ubicar con mucha precisión el centro de giro del ciclón, en sus penetraciones sucesivas. Cuando un avión de la NOAA hace un vuelo de investigación, también toma las funciones puramente operativas de sus contrapartes en la Reserva de la Fuerza Aérea de los EUA.

El avión que explora la periferia es un jet Gulfstream IV de la NOAA, aunque ocasionalmente (y experimentalmente) suplementado por algunos aviones de la NASA, hoy en día inclusive no tripulados. En ambos casos, con menor frecuencia, también se lanzan de los mismos boyas instrumentadas que miden las condiciones de la parte alta del océano una vez que caen al mar.

Este programa es una aportación muy importante de los EUA a la comunidad internacional que tiene beneficios directos y evidentes para México, no solo en el caso del Atlántico Norte, sino en casos críticos también en el Pacífico Nororiental.

Así que, ¡bienvenidos los aviones (y los hombres que los tripulan) caza-huracanes!

¿Otra vez los Ciclones Tropicales?

(Foto: Conagua)
La temporada de Ciclones Tropicales ya está practicamente encima en nuestro país. El inicio ocurre, nominalmente, el 15 de mayo para los sistemas del Pacífico Nororiental (donde se ubica Los Cabos) y hasta el 1o de junio para los sistemas del Atlántico Norte (incluyendo el Caribe y el Golfo de México) y no es una moda o se presentan por temporadas, se presentan de manera recurrente cada año. En ambos casos la temporada perdura hasta el 30 de noviembre.
El huracán #Aletta es el primero de la temporada en el Pacífico y se forma 19 días antes de la fecha promedio del primer huracán que es el 26 de junio. Por cierto, los huracanes son los ciclones tropicales en su fase más agresiva de su evolución, los que alcanzan velocidades de viento máximo sostenido superiores a 118 km/h. En sus etapas más débiles se les denomina depresiones tropicales, cuando la circulación cerrada apenas se ha manifestado, y las tormentas tropicales, que presentan vientos de entre 65 y 118 km/h. Típicamente en el Pacífico Nororiental se presentan unos 15 ciclones tropicales por temporada (le llamamos media anual), mientras que en el Atlántico Norte el número es más cercano a 10. De hecho una isla mexicana, la Isla Socorro, dentro del archipiélago de las Revillagigedo, unos 400 km al Sur de Los Cabos, BCS y unos 400 km al Oeste de Puerto Vallarta, Jalisco, se encuentra apenas al Norte de uno de los sitios con mayor actividad ciclónica en todo el mundo.
En dicha isla, donde viven unos 70 Infantes de Marina, casi se pueden asegurar afectaciones por ciclones tropicales unas cinco veces por temporada. México es uno de los países del mundo con mayores afectaciones por ciclones tropicales, por lo que es importante mantenernos alertas a la ocurrencia de los mismos en los próximos meses. Más aun, del orden de 60 millones de mexicanos están sujetos a potenciales condiciones peligrosas generadas a la entrada de ciclones tropicales, aproximadamente del mismo orden que toda la población del Caribe y Centroamérica combinada (que también está sujeta a estos efectos).
Los ciclones tropicales someten a las numerosas poblaciones costeras e inclusive a todas las que se asientan en las vertientes marítimas de las sierras a condiciones de mucho peligro, incluyendo vientos muy fuertes, oleaje, inundación de aguas marinas (marea de tormenta) y lluvias torrenciales, éstas últimas productoras de las consecuentes inundaciones, descargas eléctricas, deslizamientos de tierra y, en ocasiones, hasta tornados. Dado que estos cuatro efectos destructivos se manifiestan todos simultáneamente sobre la franja costera, es esta zona del territorio nacional la que más peligro presenta. Pero los efectos de vientos intensos y lluvias torrenciales muestran una gran penetración tierra adentro. Sobre zonas con relieve orográfico plano, como la Península de Yucatán, los ciclones tropicales pueden inclusive cruzar de lado (Caribe) a lado (Golfo de México) sin disiparse. Y es importante no despreciar a los miembros más débiles de este fenómeno, ya que inclusive tormentas tropicales o depresiones tropicales pueden producir lluvias muy significativas.
Afortunadamente, hoy en día los ciclones tropicales no pueden sorprendernos (como lo hacen por ejemplo los sismos) ya que la ciencia y tecnología actual permiten identificar su formación desde etapas tempranas e inclusive pronosticar su trayectoria con un grado de certidumbre muy razonable. Los pronósticos de intensidad todavía tienen mucho por avanzar. O sea que si te sorprende un ciclón tropical esta temporada sin prevenirlo, es que estás mal informado. Toma en serio las notificaciones gubernamentales y de los medios de comunicación al respecto. Ponte abusado y no hagas caso a fuentes no acreditadas que buscan sus 5 minutos de fama. Es éste el momento mas propicio para informarte de las generalidades sobre los ciclones tropicales y las medidas para mitigar sus efectos, no cuando te notifiquen que ya se acerca el primero hacia tu ciudad. Recuerda que el pronóstico de un ciclón tropical inicia con su formación en alta mar, no se pueden pronosticar con semanas o meses de anticipación. No confundas los pronósticos de la actividad ciclónica general esperada esta temporada con pronósticos de sistemas específicos que te pueden afectar. Y aprende a tomar decisiones con los niveles de incertidumbre que los pronósticos tienen instrínsecamente, no esperes a certeza total para actuar preventivamente.
¿Ya te informaste sobre el Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales (SIAT CT)?