Huracan Odile (Foto: Internet)
Las autoridades en Los Cabos y en
Baja California Sur tienen un dilema que resolver luego de los saqueos en las
tiendas departamentales y comercios en general tras el paso del Huracan Odile.
¿Actuar con todo el peso de la
ley o perdonar a los saqueadores? Esa es la interrogante que debemos
plantearnos como sociedad. Si bien el robo esta tipificado como delito segun el
codigo penal vigente y la autoridad esta obligada a seguirle de oficio, se nos
olvida el efecto colateral que traen consigo los desastres. Llama la atencion
como las autoridades de los diferentes niveles de gobierno y distintos sectores
de la sociedad hacen pronunciamientos y juzgan tan a la ligera, sin
conocimiento de causa, el fenomeno que se vivio recientemente.
En nuestro pais (Mexico) y en el
mundo, no es la primera vez que hay saqueos, recuerdo los hechos de Acapulco en
1997 despues del huracan Pauline; la costa de Chiapas y Oaxaca tras las lluvias
torrenciales en 1998, tan solo por mencionar algunos, en los que tuve la
oportunidad de servir a mis semejantes; luego entonces, esta practica es
frecuente o comun en los desastres.
Sociologos, psicologos, antropologos, epidemiologos y biologos, son
solo algunos de los profesionales en todo el mundo que han estudiado las
conductas humanas despues de los desastres desde el siglo pasado, teniendo su
auge durante la decada de los 60´s y 70´s.
Para entender mejor el concepto
de desastre, me permitire describirlo brevemente:
- Un DESASTRE es el resultado de la ocurrencia de
un evento extraordinario, inesperado, que al acontecer sobre un tiempo y un
espacio determinado, causa destruccion considerable de bienes materiales pero
sobre todo gran sufrimiento humano y
por su magnitud, excede la capacidad de respuesta de la autoridad local.
Con base en la anterior
definicion, queda claro que los desastres producen ciertos desajustes que
pueden ser traducidos en diferentes tipos de traumas psiquicos tanto en lo
individual como en lo colectivo, sin importar las clases sociales, costumbres o
incluso creencias religiosas que llevan a cometer actos o involucrarse en
conductas como las conocidas por todos durante los saqueos. Un golpe a la
psique rompe las defensas de forma tan repentina y tan fuerte en una persona
que no puede responder eficazmente a ella (Erikson 1976). En lo colectivo, hay
afectacion a la trama de la vida social, lastimando los vinculos que unen a la
gente y dañando severamente el sentido que se tiene como comunidad (Erikson
1976), entonces parece facil contagiarse y la conducta de uno o unos cuantos,
se vuelve colectiva. Entonces al hablar de los desastres es inevitable
relacionarle con crisis. Una crisis o shock es un periodo crucial que varia
desde unos minutos hasta meses, en que una situacion afecta el equilibrio
social o emocional (Anderson 1968). Una crisis surge cuando la comunidad carece
de patrones culturales con relacion a los desastres, que le permitirian
enfrentar las consecuencias inesperadas del mismo.
El MIEDO es la emocion predominante despues del impacto de un fenomeno
(en este caso Hidrometeorologico) entre los damnificados. Por DAMNIFICADO me
refiero a las personas y a las familias afectadas por un desastre o por sus
consecuencias, como la falta de los servicios basicos, la falta de informacion,
de auxilio, etc. Algunos damnificados sufren mas que otros y aunque presenten
sintomas de estres fisico o psicologico, no pueden considerarse enfermos.
Las estadisticas generales que
describen la respuesta humana a los desastres indican que un 15 a 25 % de la
poblacion afectada puede evaluar su situacion y tomar medidas prontas,
eficaces, sostenidas y que corresponden a la conducta adaptativa (ese puede ser
tu caso).
Pero ¿Y el resto de la poblacion?
Me preocupa la salud mental colectiva,
el manejo que cada persona pueda hacer del estres postraumatico ¿ya pensaron en
los sentimientos de perdida y duelo despues de quedarse sin nada? Alguien que
ha perdido de manera repentina un vinculo intimo y significativo experimenta un
proceso de duelo equiparable al que generalmente ocurre con la muerte natural
de un familiar muy estimado o amigo cercano. Esta situacion puede verse
agravada cuando aparecen amplificadores como la devastacion del entorno, los
bienes o servicios que han dejado de recibirse llamese energia electrica, agua
potable, gasolina, alumbrado publico, seguridad, por citar algunos. Al
enfrentar un evento estresante, el individuo por lo comun apela en primer
termino a su reserva de mecanismos emocionales internos, a fin de resolver el
problema. Cuando estos mecanismos fracasan, es usual que utilice su red de
apoyo social (la familia y amigos) que le ayudaran a sobrellevar el estres
(Speck y Rueveni 1969); a falta de estos recurrira a los servicios mas
estructurados y formales que proporciona la comunidad, como por ejemplo, a sus
autoridades, pero cuando se ve aislado, incomunicado, acorralado por el temor,
inseguro, desinformado, abandonado, hambriento, entonces se colapsa, se rompe.
¿Y que pasa con los niños? Ellos por
ejemplo, no tienen la capacidad de comprender y racionalizar lo que ha ocurrido,
por consiguiente, suelen padecer problemas emocionales o de conducta en el
hogar o la escuela. Esta fase del posimpacto puede continuar por el resto de la
vida. Los problemas personales a largo plazo, caracterizados por la apatia,
depresion y ansiedad cronicas, han sido llamados “sindrome de desastre”.
¿Saben de alguna actividad de
recreacion o esparcimiento para las familias que se haya realizado como parte
de las acciones del manejo de la emergencia? La Secretaria de Salud controla
eficazmente los vectores, las urgencias y la consulta medica, tiene amplia
experiencia, lo domina, pero ¿se contempla el apoyo psicologico para las
personas que probablemente despues del evento traumatico desarrollen algun tipo
de fobia, trastornos del sueño, la perdida de interes en la escuela o el
trabajo y la conducta “dificil”?
Y las personas que directa o
indirectamente se vieron involucradas en los saqueos ¿como van a manejar esa
culpa tanto individual como socialmente? Si durante estos actos de rapiña, se
observaron familias enteras participando, ¿que factores de apoyo tendran los
padres para reivindicarse ante sus hijos? ¿como recuperamos la credibilidad y
los valores en el seno de esas familias? Como sociedad, no podemos permitir que
la resaca moral se perpetue, no nos conviene.
En resumen, al momento de la
catastrofe, cada individuo tiene frente a si la dificultad de interpretar una
realidad nueva y quiza aterrorizante. La tendencia comun es relacionar los
signos del desastre con eventos normales y familiares. Esta inclinacion es
particularmente comun en desastres que ocurren sin previo aviso o en los que se
desconoce la causa desencadenante. En ocasiones se da la advertencia de peligro
inminente, pero es habitual que las personas hagan caso omiso a ellas, porque
quienes son responsables de la gestion del riesgo de desastres no han podido
socializar la informacion. Entonces hay un desequilibrio en la trama social y
sobreviene una crisis colectiva. Este problema de interpretacion correcta de la
realidad tambien se intensifica cuando los individuos no han tenido otras
experiencias en desastres (Kilpatrick 1957; Fritz 1961) por lo que considero en
mi particular punto de vista que designar calificativos a quien participo directa o indirectamente en la rapiña o juzgar tan a la ligera esas conductas o
aplicar todo el “peso de la ley”, no es precisamente la mejor solucion. ¿Dónde queda la responsabilidad de la autoridad entonces? ¿como se le juzgara por el trabajo de proteccion a los bienes que no realizo, cuando de antemano se conoce la posibilidad de saqueos no solo en los comercios? ¿y el ejercito? Esta es una de tantas razones por las que la poblacion asentada en zonas de riesgo no se decide o prefiere esperar hasta el final para la evacuacion, cuando es inmimente el impacto, por temor a perder sus pertenencias.
Los protocolos de actuación y la preparación para la respuesta ante este tipo de eventos incluyen un escenario así, entonces ¿que paso? Jamas vislumbramos un escenario tan complejo en este destino. Nos tomo por sorpresa ¡Se nos durmio el gallo!
Los protocolos de actuación y la preparación para la respuesta ante este tipo de eventos incluyen un escenario así, entonces ¿que paso? Jamas vislumbramos un escenario tan complejo en este destino. Nos tomo por sorpresa ¡Se nos durmio el gallo!
Debemos aprender de nuestros errores, migrar al futuro cercano sin intentar encontrar culpables; porque entonces culpable no es solo aquel que irrumpio en los comercios, seria muy parcial juzgar e intentar ver las cosas asi, es como empecinarse en quitar la fiebre cuando el problema de raiz es el proceso infeccioso.
Sin duda, tenemos un interesante tema de estudio ¿no lo crees?
Todos los días estamos expuestos
a riesgos y sus consecuencias, el reto es aprender a convivir con ellos, pero
más aún, a minimizarlos. Tenemos que construir comunidades resilientes, dejando
de ser reactivos, transitando así hacia la
prevención.
Nota: se han omitido intencionalmente todos los acentos.
Marcos Varela
Evaluador de Daños para casos de
Desastre
Consultor en materia de
Protección Civil
