lunes, 27 de agosto de 2018

Cartografía y Sistemas de Información Geográfica para representación de cuencas

Los recursos naturales, tales como el agua y sus cuencas, se distribuyen sobre espacios concretos; por tanto, son susceptibles de ser representados en mapas, una vez inventariados y clasificados.



El inventario y clasificación de cuencas se basa en dos tipos de datos. Los obtenidos en el campo (estaciones hidro-meteorológicas de aforos, determinación de variables para estimar el balance hídrico, consumo de agua), y los derivados de la percepción remota (fundamentalmente cobertura del terreno, relieve y suelos, acuíferos), también verificados en campo.
Cartografía y Sistemas de Información Geográfica.
La cartografía, en tanto disciplina técnica ligada a la geografía, es capaz de representar en mapas la distribución espacial de los recursos naturales en territorios y tiempos específicos. La cartografía de los recursos naturales ha estado estrechamente ligada al desarrollo de las tecnologías de prospección e inventario mediante la percepción remota (o teledetección) y de posicionamiento global satelital. Ambas permiten a los especialistas detectar, localizar y representar de manera eficiente y con alto grado de exactitud los recursos naturales en sentido amplio.
La interpretación de los datos con propósitos clasificatorios también ha evolucionado con la tecnología de obtención y almacenamiento de los mismos. Los sistemas de almacenamiento de datos, asimismo, se han desarrollado en forma vertiginosa. Anteriormente, sólo existían mapas impresos, de tal manera que el medio de representación y almacenamiento era uno solo. Actualmente, los mapas existen en formato digital, y esto ha permitido almacenar y representar los datos en forma separada, por medio de capas. De igual modo, la tecnología de manejo de bases de datos se estableció en forma eficaz en el medio de la producción cartográfica de los recursos naturales en general y de las cuencas hídricas en particular.
La cartografía relevante en el tema es de dos tipos. La plani-altimétrica describe la altitud del terreno (mediante curvas de nivel), así como la red de drenaje, las localidades y la infraestructura. La temática describe diferentes variables tanto del medio natural (como los suelos, la vegetación y uso del suelo), como del medio social y económico (como la distribución de la población, el ingreso, la marginalidad, etc.).
Los SIG (Sistemas de Información Geográfica) están constituidos por subsistemas que permiten ingresar, almacenar, editar, y analizar datos geográficos. El propósito es convertir datos en información apta para la toma de decisiones. Una vez alcanzado este objetivo, los SIG permiten presentar la información obtenida en forma de mapas y otras bases de datos. El elemento esencial de un SIG es su capacidad analítica. En el caso de las cuencas, los SIG se han utilizado en forma sistemática desde hace por lo menos 20 años. Las aplicaciones más frecuentes han sido en temas tales como modelamiento hidrológico (predicción del gasto, cálculo de probabilidad de avenidas), estimación del balance hídrico, análisis integrado y planes de manejo de cuencas, y definición de zonas prioritarias para la conservación del recurso.
Para cumplir con los objetivos de generación de información geográfica para el manejo de cuencas, los SIG ofrecen un conjunto de técnicas analíticas. Todas ellas suponen la conformación de bases de datos coherentes, validadas, y sujetas a la edición y actualización.
Modelos Digitales de Terreno y Morfometría de Cuencas.
Los modelos digitales de terreno (MDT) son bases de datos geográficos que describen las diferencias en el relieve de una cuenca. Los MDT se elaboran en un SIG mediante interpolación de un conjunto de datos de altitud, de tal manera que, con una cierta resolución, cada porción de la cuenca recibe un cierto valor de altitud. De un MDT de una cuenca se puede derivar el traza do de cauces y parteaguas, procedimiento que comúnmente se realizaba en forma manual sobre mapas topográficos. Mediante procedimientos matemáticos relativamente sencillos, un MDT permite la construcción de mapas de pisos altitudinales, y mapas de inclinación, orientación y forma de la pendiente de las laderas, que son importantes en los modelos de escorrentía y erosión. Asimismo se calculan indicadores cuantitativos de forma de las cuencas, tales como la relación entre perímetro y área, o entre ancho y longitud máximos, mismos que sirven para determinar probabilidad de concentración rápida de escorrentía en un punto.

viernes, 24 de agosto de 2018

EQUIPOS USAR EN MÉXICO

Foto: Equipos de trabajo en el Colegio Rebsamen, CDMX en Septiembre 2017.

El día de hoy (24/agosto/2018) se llevó acabo la instalación del Comité Técnico Asesor USAR y la oficialización del Mecanismo de Acreditación Mexicana USAR.


Este acto es la culminación de los acuerdos celebrados durante la XIV Reunión Anual del Grupo Regional asesor de las Naciones Unidas INSARAG (International Search And Rescue Advisory Group), el pasado 20 de octubre del 2015 en Abu Dabi, en el que se designa a Ricardo de la Cruz Musalem, Director General de Protección Civil, de la Secretaría de Gobernación, como Punto Focal Operativo.

USAR significa Urban Search And Rescue, por sus siglas en inglés (Búsqueda y Rescate Urbano), involucra la localización, extracción y estabilización inicial de personas atrapadas en un espacio confinado o debajo de escombros como resultado de un colapso estructural repentino de gran escala como lo que sucede en un sismo. La meta de las operaciones USAR es rescatar el mayor número de víctimas atrapadas en el menor tiempo posible, al tiempo que se minimiza el riesgo a los rescatistas.


El objetivo de este Comité es Instrumentar un sistema de administración (acreditación nacional) que permita el registro, la coordinación de actividades de desarrollo, capacitación y operaciones, de los distintos integrantes del Sistema Nacional de Protección Civil, que deseen generar un equipo de búsqueda y rescate urbano (USAR por sus siglas en ingles), o bien que ya cuenten con dicho equipo y deseen formalizarlo a través del proceso de la acreditación nacional. Además:
  • Oficializar un Mecanismo de Acreditación Nacional USAR
  • Estandarizar la composición y operación de los Equipos USAR, respetando su identidad institucional
  • Evaluar y comprobar el desempeño de los equipos USAR
  • Generar un Directorio y Registro Nacional de Equipos USAR
  • Convocar y coordinar a los equipos USAR nacionales ante una emergencia o desastre a nivel nacional o internacional.
Luego de evidenciar nuestras debilidades durante los sismos de Septiembre del 2017 como la insuficiencia para la respuesta a nivel nacional, la falta de profesionalización que existe en el tema, la insuficiencia de capacitadores, evaluadores y presupuesto, lo complejo de la coordinación y comunicaciones y la ausencia de autonomía de los equipos en nuestro país, la consolidación de este mecanismo de acreditación y la formación de un comité técnico asesor mexicano nos viene como anillo al dedo.


El Comité Técnico Asesor estará conformado por representantes de:
  • Secretaría de Gobernación
           - Dirección General de Protección Civil
           - Comisión Nacional de Seguridad/Policía Federal/Dirección General de Rescate y             Apoyo a la Protección Civil.
  • Secretaría de la Defensa Nacional
  • Secretaría de Marina Armada de México
  • Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos Jalisco
  • Protección Civil y Bomberos Puerto Vallarta
  • H. C. de Bomberos de Tijuana
  • H. C. de Bomberos de Guadalajara
  • H. C. de Bomberos del Distrito Federal
  • Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas de la Secretaría de Seguridad Pública del DF
  • Cruz Roja Mexicana.

Asesores
  • USAID-OFDA

Los equipos se organizarán en 3 categorías: Liviano, Mediano y Pesado. Todos los equipos USAR independientemente de su categoría de capacidad y participación operacional, deben cumplir los siguientes estándares de Acreditación Nacional:
  • Administrativos 7 estándares.
  • Logísticos 6 estándares.
  • Operativos 5 estándares.

Para el nivel mediano y pesado 3 estándares más para los binomios caninos.

Sin duda, esto significa un gran avance para México y un merecido reconocimiento por parte del grupo asesor de las Naciones Unidas INSARAG (International Search And Rescue Advisory Group). Los grupos USAR ya existen en nuestro país desde hace un par de décadas pero no existía la acreditación como tal, situación que fue detonada por los sismos de septiembre del 2017.

México con paso firme hacia la Resiliencia.

Foto: Ricardo de la Cruz Musalem, Director General de Protección Civil de la Secretaría de Gobernación.

sábado, 11 de agosto de 2018

Síndrome del bebé sacudido

Imagen: Internet

"SACUDIR A UN BEBÉ TAN SÓLO UNOS SEGUNDOS PUEDE PROVOCAR DAÑOS CEREBRALES E INCLUSO LA MUERTE"

En ocasiones, cuando el bebé llora de forma inconsolable, los padres o cuidadores pueden llegar a perder el control y sacudirlo, sin ser conscientes del riesgo que esto trae consigo. Este comportamiento, aunque solo sea por unos segundos, es muy peligroso. El síndrome del niño sacudido o zarandeado es el conjunto de lesiones cerebrales que se producen cuando se agita bruscamente al pequeño, y puede producir secuelas graves e incluso la muerte, debido a su frágil anatomía. Es la principal causa de fallecimiento de bebés menores de un año, tras un comportamiento agresivo, en Estados Unidos. La Asociación Española de Pediatría (AEP) califica este síndrome como relativamente frecuente, con 20-25 casos por cada 100.000 niños menores de dos años en todo el mundo, mientras que en España, calcula que lo sufren unos 100 bebés de los 450.000 que nacen cada año (datos de 2014). En México, desafortunadamente no contamos con estadísticas que nos permitan conocer la recurrencia de este síndrome pero se estima que es alto.

Aunque se puede producir hasta los cinco años, los casos más frecuentes ocurren cuando el niño tiene entre seis y ocho semanas, que suele ser cuando este llora de manera más descontrolada. Los bebés con cólicos o similares son los que tienen mayor riesgo de sufrirlo. “El motivo más frecuente es un llanto inconsolable y prolongado que provoca la frustración y el enfado del padre o cuidador, que finalmente sacude al niño. Otra causa es el intento de reanimarlo ante una situación amenazante para su vida (un espasmo del sollozo, un atragantamiento o un ataque de tos)”.
Si lo movemos con mucha fuerza, si hemos dañado el cerebro, lo más probable es que el niño deje de llorar. Además, cuando se agita a un bebé, su cabeza rota sin control, debido a que los músculos de su cuello están poco desarrollados y dan muy poco soporte a su cabeza.

Síntomas y consecuencias

Los principales síntomas de este síndrome son irritabilidad; dificultad para estar despierto; problemas respiratorios; falta de apetito; vómitos o parálisis. Aunque hay consecuencias que pueden no ser visibles, como sangrado dentro del cerebro y ojo o el daño en la médula espinal, cuello o fractura de costillas. En casos más moderados, el menor puede parecer que no ha sufrido daño, pero a la larga es común que muestre problemas de salud, aprendizaje y desarrollo.
Las consecuencias pueden ser una lesión en los huesos o la ruptura de los vasos sanguíneos o en el sistema nervioso central. Si la sacudida termina con el impacto del pequeño en una superficie, las consecuencias pueden ser aún peores, llegando a destruir las células del cerebro, impidiendo que este reciba el suficiente oxígeno.
Solo unos segundos son suficientes para que se produzca una lesión irreparable en el cerebro, reiteran los expertos. Las consecuencias más frecuentes son ceguera total o parcial; sordera; retraso en el aprendizaje, discapacidad mental y/o mareos. En los casos más graves los menores pueden morir.

La importancia de buscar ayuda y de informar

Los expertos señalan que existen factores psicológicos que pueden aumentar el riesgo de agitar a nuestro bebé. Estos son: las expectativas no realistas sobre cómo debe ser nuestro pequeño; que seamos padres jóvenes e inexpertos, que suframos estrés; que abusemos de alcohol y las drogas o padezcamos depresión, entre otros. Según los datos, esta conducta es más común entre los hombres. Asumir que el llanto continuo puede ser normal entre los bebés, pero que con el tiempo mejora, buscar ayuda cuando perdemos los nervios y educar e informar sobre las graves consecuencias de sacudir a un bebé a sus cuidadores son las formas de prevención más efectivas.
Nada justifica sacudir a un menor. Los expertos aconsejan que “si estás teniendo problemas con el control de las emociones que produce la paternidad, busques ayuda, ya que unos segundos son suficientes para que tu bebé sufra consecuencias irreparables”. “Y asegúrate de que todas las personas que cuidan a tu pequeño conozcan los riesgos del síndrome del niño sacudido”.

Cólera y la contaminación de los alimentos

Foto: Internet
En irrefutable denuncia de la inseguridad alimentaria, de la contaminación microbiológica y química a la que no escapamos la mayoría de nosotros, proliferan sin regulación ni supervisión las ventas callejeras de alimentos y los comedores populares de asistencia masiva (abonados), donde el menú se adereza con Escherichia coli, salmonelas y otras bacterias que revelan la presencia de heces fecales.
Pocas estamos libres de esos microorganismos. Unas porque tenemos oportunidad de acudir al trabajo con la comida a cuestas, sometiéndola hasta cinco o seis horas sin refrigeración. Otras porque consumimos nuestros alimentos en fondas, puestos ambulantes, exponiéndonos a focos de contaminación con alto riesgo para la salud.
Sustentada en la creciente demanda, se incrementa la comercialización de alimentos en la calle, expresión de disfunciones sociales, del desorden generalizado en el ordenamiento urbano y del crecimiento desbordado del mercado informal.
Una alternativa de miles de desempleados en busca de un oficio o quienes ansían trabajar por su cuenta, que improvisan con un puesto de tortas, jugos y empanadas en aceras o cocinas al aire libre con el “plato del día”.
Negocios diversos expandidos al influjo de miles de empleados públicos y privados sin posibilidad de ir a su hogar en la hora de almuerzo por el caos o el precio del transporte, al carecer en su centro laboral de un comedor, cafetería o un medio de conservación, refrigeración y calentamiento para mantener la comida fuera de la denominada “zona de peligro”, entre 10° y 60° centígrados. No basta calentarla un poco, debe permanecer tres minutos a una temperatura de 70° C.
Negligencia. La venta insalubre de alimentos es, sobre todo, una expresión de la irresponsabilidad y negligencia de los gobiernos, no hablo de ninguno en particular, y de su ineptitud para organizarlas.
Un grave problema de ornato y salud pública, al que países de América Latina, aún más pobres que el nuestro, buscaron solución o una sustancial mejoría.
Denuncias, advertencias, constancia de contaminación con pruebas de laboratorio, la amenaza de cólera y otros brotes epidémicos, no mueven a las autoridades a defender a la ciudadanía expuesta a microorganismos patógenos a través de esos alimentos.
Los brotes de cólera en Haití y de menor virulencia aquí y en otros países regionales dieron una alerta, agudizaron conciencias y atrajeron la atención de organismos internacionales hacia los alimentos de venta callejera como posible vehículo transmisor.
Indujeron a investigaciones y proyectos durante los dos últimos decenios, promovidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), a fin de ayudar a los gobiernos a enfrentar la situación.
Además del agua como fuente contaminante, estudios confirmaron el vínculo entre el cólera y esos alimentos por la alta presencia de microorganismos patógenos aislados en muestras de puestos callejeros.
Poco o nada hacen, aunque la contaminación microbiológica es una de las causas principales de morbilidad por bacterias, parásitos, virus y hongos. Amenaza, además, la de origen químico, tóxicos que penetran a alimentos expuestos a la contaminación ambiental.
La insania se agrava con la arrabalización provocada por esos negocios, la precariedad en los servicios públicos, montañas de basura, falta de agua potable y apagones que adulteran alimentos al romper la cadena de frío, la temperatura continua en la refrigeración.
Insalubridad. Sin mínimas condiciones de higiene, ante la indiferencia de los consumidores y la inacción de las autoridades, miles de mujeres y hombres se dedican a este negocio, con mobiliario y equipo (no en todos los casos) en malas condiciones, sin agua potable ni instalaciones sanitarias.
Proliferan en calles y avenidas, frente a hospitales y escuelas, por doquier aparecen puestos sin que nadie haga nada para el cumplimiento de las normas tanto de salubridad como en el tema de la protección civil por el manejo de gas L.P.
Casi en cualquier esquina de cualquier ciudad hay zonas invadidas por ventas que obstruyen el tránsito peatonal, elevan la insalubridad con desechos que tapan desagües y aguas residuales en cunetas y baches, viveros de mosquitos que no dan sosiego con el dengue y la malaria.
Los puestos fijos cubren aceras y parte de la calle. Venden comida preparada en el lugar o mejor aún, la preparan con antelación en la casa, práctica más nociva por el tiempo transcurrido entre cocción y consumo sin métodos de conservación.
Abundan vendedores en triciclos y motocicletas, o que llevan consigo la mercancía o la exhiben en canastas y bandejas expuestas al polvo, al monóxido de carbono. Otros recorren la ciudad con lácteos portadores de gérmenes. Quesos degradados por largos períodos sin refrigerar, sometidos a alta temperatura, fabricados sin estándares de calidad, a veces en “fábricas de patio”.
La oferta incluye dulces, helados, aguas, frutas, jugos con hielo insalubre, en los que la contaminación crece con sus malos hábitos: rascarse, secarse el sudor con las manos, toser, estornudar, tomar dinero del cobro y tocar el alimento.
A sus asiduos clientes no les preocupa la higiene, aunque quizás les desagrade ver a un frutero limpiarse las uñas con el cuchillo de pelar frutas, al dulcero que en una mano lleva la mercancía y con la otra orina tras un poste. Por supuesto, sin lavarse las manos. No tienen donde, tampoco para orinar o defecar.
¿Dónde lo hacen? Pues, donde se pueda. “Detrás de una mata, como dicen”.
Imprevisión
El país dejó de dormir siesta, salió del letargo iniciado con el toque del Angelus, al mediodía, cuando se cerraban el comercio y las escuelas y todos iban a almorzar a su casa. Una estampa del pasado que hoy parece irreal, inconcebible a quienes no lo vivieron.
Las distancias crecieron, se pasó a los horarios corridos, al trabajo continuo en turnos diurnos y nocturnos de ocho horas los menos, sin buscar opciones para que obreros, profesionales y demás empleados públicos y privados tuvieran un lugar higiénico dónde comer, asequible en precio y distancia como otros países establecieron. Como podrían instalarse aquí si las necesidades de la gente estuviera en la mira de políticos y empresarios. Un nicho de mercado indebidamente aprovechado. En su ausencia, surgieron fondas y ventas callejeras, fenómeno connatural a economías urbanas, y su expansión el resultado de fallas del mercado laboral, de la pobreza y enormes desequilibrios sociales.
Cada vez más, las ciudades se arrabalizan con insalubres actividades improvisadas en la preparación de alimentos que miles de personas consumen para desayunar, almorzar y cenar, o a cualquier hora para satisfacer sus antojos.

Sin duda, hay que hacer algo.

viernes, 10 de agosto de 2018

Cosas que no sabias de la lluvia

Foto: Internet

La lluvia es uno de los fenómenos más interesantes de la naturaleza. A diferencia de otros tantos fenómenos similares más poderosos y destructivos, como tornados o ciclones, ésta puede ser observada apaciblemente e incluso disfrutada dependiendo de las condiciones específicas, aunque ocasionalmente también puede causar muchos daños, como en las inundaciones.

Una de las grandes preocupaciones de nuestros días es cómo va a ser el clima a futuro. ¿Cuánto calor vamos a pasar? ¿Lloverá más o menos? Paradójicamente, hay aspectos del comportamiento de nuestra atmósfera que los científicos desconocen. Estas situaciones se han hecho tan cotidianas que nadie se atrevería a ponerlas en duda.

Por ejemplo, nadie duda de la existencia de los ciclones tropicales; pero realmente no se conocen bien los mecanismos por los cuales se desarrollan. O de la llamada “gota fría” también llamada en meteorología DANA (depresión aislada en niveles altos) y sus efectos terribles (se experimenta particularmente en España), pero para la que no se puede precisar, todavía hoy, dónde y cuándo van a ocurrir. En el fondo, estamos hablando de una misma cuestión: la complejidad del conocimiento de las nubes de tormenta.

Y en ellas, la dificultad de precisar la propia formación de gotas de agua o cristales de hielo que permitirán, si se dan las circunstancias idóneas, descargar en forma de precipitaciones. Dicho de otro modo: el ser humano, después de décadas de investigación climática, todavía no ha logrado descifrar por qué se forman las nubes y por qué llueve. Se trata de un fenómeno que sigue siendo un elemento casi mágico para la ciencia.

¿Llueve más que antes?
Desde la Antigüedad se han intentado encontrar métodos para explicar la formación de la lluvia y para predecir de forma precisa cuándo y dónde va a producirse. Y lo cierto es que se ha avanzado mucho en el pronóstico del tiempo: las lluvias tienen un porcentaje de acierto en la predicción del 90-95%, y en las llamadas convectivas (de tormenta), el acierto es del 80%. En la actualidad es posible saber si va a llover o no en un amplio territorio y de forma confiable con cinco días de antelación. Otra cuestión es la precisión en la hora exacta de dicha lluvia.

Otra pregunta frecuente que se hace mucha gente es: ¿llueve ahora más que antes? En principio, no. Los valores anuales de lluvia en las diferentes regiones siguen siendo los mismos que cuando se hace un análisis comparado con los datos de décadas anteriores. Realmente, lo que ha cambiado es la forma de llover: cae la misma cantidad de agua, pero en menos días. Y eso provoca que las precipitaciones sean más intensas, incluso torrenciales, y causen daños. Respecto al modo en que se forma la lluvia, ha sido más sencillo de comprender. Cuando el peso del agua suspendida en el aire dentro de las nubes no encuentra ninguna fuerza que la sostenga en el aire, cae como lluvia. Pero, ¿por qué no siempre se condensa el vapor de agua del aire para formar nubes? ¿Y por qué hay nubes que desarrollan lluvias y otras no?

Aquí se vislumbran dos hipótesis
Esto es lo que convierte a la acción de llover en un proceso casi “mágico” todavía no muy bien entendido. Básicamente, hay dos teorías para explicarlo: unas señalan la necesidad de que el vapor de agua encuentre una partícula microscópica (llamada núcleo de condensación) para poder adoptar la forma de gota. Dicha gota generalmente se congela debido a las bajas temperaturas que suele haber en las capas altas de la atmósfera y cae. Otras teorías señalan que el proceso principal de formación de la lluvia depende del choque de unas gotas con otras (sin necesidad de que se congelen) lo que permite crear otras más grandes en el interior de la nube, que terminan cayendo por la simple acción de su peso y de la llamada gravedad.

Hay también diversas formas de llover. Puede ser porque se desplaza una zona de baja presión y descarga precipitaciones a lo largo de su trayecto, o porque se formen nubes debido al calor acumulado en el suelo y se encuentren con aire más frío a pocos kilómetros de la superficie, lo que origina una nube “convectiva”, o de tormenta. Incluso puede llover sin caer agua de arriba abajo; es decir, puede hacerlo “horizontalmente” y no “verticalmente”, un fenómeno habitual en los bosques tropicales de África, Asia y América del Sur cuando el exceso de humedad ambiental condensa el vapor de agua a ras de suelo y forma bancos de niebla que ocultan la selva.

Pero la manifestación más curiosa de este tipo de lluvia horizontal es la que se produce en áreas desérticas del mundo situadas en fachadas litorales por donde circulan corrientes marinas frías (Humboldt, Benguela). Son los llamados desiertos brumosos, donde la lluvia vertical es nula, pero por el contrario se desarrollan potentes bancos de nubes bajas (estratocúmulos) que se desplazan hacia tierra, movidos por la brisa marina, y quedan “anclados” sobre las montañas próximas a la costa, donde permanecen horas antes de disolverse. La cuestión es utilizar el ingenio para poder aprovechar el agua contenida en esas nubes.

Y eso han hecho algunas comunidades en los desiertos de Atacama, Namibia y del Yemen. Se instalan mallas “atrapanieblas” sobre las laderas expuestas a la llegada de los estratocúmulos que destilan su humedad sobre estas redes, lo que permite captar el agua, que posteriormente es conducida a las poblaciones. En Las Canarias, las nubes que desplazan los vientos alisios también chocan contra los relieves volcánicos y depositan su humedad en los árboles. En algunas localidades se construyen depósitos bajo ellos para almacenar el agua de esta singular “lluvia”.

¿Qué hacer cuando no llueve?
Desde el siglo XV hasta tiempos recientes en el mundo cristiano, la falta de agua solo encontraba remedio (o eso se creía) mediante rezos al santo o a la virgen patrona de una localidad. Son las llamadas rogativas pro pluvia o ad petendam pluviam. Todavía hoy, en ciertas poblaciones del mundo se realizan, y el proceso que les da origen se inicia cuando los agricultores detectan que la escasez de lluvia puede perjudicar a las cosechas. Si la Autoridad municipal decide que la situación exige una rogativa, envía una delegación a la Autoridad eclesiástica de mayor rango, el obispo.

Pero estas rogativas sirven a la ciencia. Los investigadores trabajan con esta fuente documental para analizar las características climáticas del pasado reciente. La frecuencia de estas ceremonias permite determinar el carácter húmedo o seco de un período cronológico. Dejando de lado la fe religiosa, Estados Unidos, Rusia, Israel y algunos países europeos han desarrollado diferentes métodos para intentar “crear” lluvia.

El más difundido ha sido el consistente en sembrar una nube con una sustancia cristalina (yoduro de plata) para que actúe de condensador del vapor de agua existente en la nube, lo que permite aumentar el tamaño de la nube inicial y, de este modo, la cantidad de agua suspendida en el aire, que antes o después podría precipitar en forma de lluvia. El sistema es sencillo en su formulación, pero resulta complejo y costoso en su desarrollo, porque no siempre se dan las condiciones necesarias en la atmósfera para llevar a cabo una “siembra” de una nube con estos cristales.

Y hay otro factor de riesgo: el yoduro de plata es una sustancia que puede provocar contaminación de los suelos afectados por la lluvia creada. Por eso, China ha decidido impulsar nuevos ensayos de creación de lluvia, utilizando polvo microscópico originado de la pulverización de roca diatomita.

Si alguna vez llegaramos a “crear” lluvia continua, habríamos provocado un cambio climático de efectos más inciertos que el proceso de calentamiento planetario: se eliminaría la actual distribución de zonas climáticas de la Tierra tal y como se ha desarrollado en los últimos milenios.