El INSABI no es un Sistema Universal de Salud, nos están ofreciendo nuevamente un sistema fragmentado que aspira a dar cobertura a un promedio de 69 millones de personas. Regresamos a los años 70.
Recordemos que la seguridad social nació asociada al trabajo asalariado, aunque desde 1983 el artículo 4° de la Constitución establece que toda persona tiene derecho a la protección de la salud. Sin embargo en la práctica predomina un criterio ocupacional para el ejercicio de este derecho. El Seguro Popular fue un intento por volver la atención sanitaria un derecho ciudadano y no ocupacional.
Actualmente, la brecha entre las personas que gozan de seguridad social llámese IMSS, ISSSTE y los que no tienen es muy amplia, en una gran variedad de situaciones como por ejemplo los recursos que se gastan, el personal médico y de enfermería, el nivel académico, las condiciones laborales del personal; entonces, el INSABI, es el mismo intento para resolver ese problema de una atención desigual de las condiciones de salud a la poblacion en México, pero con un nuevo nombre, en el que se deja intacto al elemento IMSS e ISSSTE y en vez de crear un esquema que dé derechos explícitos al mismo nivel regresamos a un modelo de monopolio público donde el gobierno hace todo y no se protege a los mexicanos.
INSABI sustituye al Seguro Popular con algunas modificaciones, pero no desaparecen las instituciones, sigue siendo lo mismo pero con diferente nombre, seguirá habiendo atención fraccionada y no una universal, es decir, continuará el modelo de atención de una fracción de la población que tiene derecho al ISSSTE (los trabajadores del gobierno); otra que tiene derecho al IMSS (los que se mantienen en un empleo en la economía formal) y por otro lado los que atendía el seguro popular, es decir, los que no tienen seguridad social y que ahora atenderá el INSABI, pero seguirá existiendo éste clasismo con los hospitales del IMSS, ISSSTE, etc. Si no tengo acceso a la seguridad social es mentira que en el IMSS me darán consulta, medicamentos o estudios tan sólo con presentar mi credencial de elector, curp o acta de nacimiento.
INSABI sustituye al Seguro Popular con algunas modificaciones, pero no desaparecen las instituciones, sigue siendo lo mismo pero con diferente nombre, seguirá habiendo atención fraccionada y no una universal, es decir, continuará el modelo de atención de una fracción de la población que tiene derecho al ISSSTE (los trabajadores del gobierno); otra que tiene derecho al IMSS (los que se mantienen en un empleo en la economía formal) y por otro lado los que atendía el seguro popular, es decir, los que no tienen seguridad social y que ahora atenderá el INSABI, pero seguirá existiendo éste clasismo con los hospitales del IMSS, ISSSTE, etc. Si no tengo acceso a la seguridad social es mentira que en el IMSS me darán consulta, medicamentos o estudios tan sólo con presentar mi credencial de elector, curp o acta de nacimiento.
Lo que debe quedarnos claro en este momento, sin afán de politizar, es que éste no es un Sistema Universal de Salud el que nos ofrecen con el INSABI. Un sistema universal es igual para todas las personas que habitan un país y eso no es lo que nos ofrecen, porque sigue siendo un sistema fragmentado y desigual.
Un sistema universal como tal, tiene ciertas características como el financiamiento netamente público, prestaciones diversas, todos los hospitales pertenecen a la red de salud, no hay distinción ni discriminación si eres empleado de gobierno, de la economía formal o informal, en general son descentralizados en los países federales y el beneficiario puede hacer uso de los servicios de cualquier hospital.
SEGURO POPULAR vs INSABI
Empecemos aclarando que el Seguro Popular no era una institución, era un mecanismo financiero, un seguro para que la población no se arruinara económicamente por atender su salud. Entre los 3 seguros públicos: el IMSS, ISSSTE y el Seguro Popular estabamos cerca de alcanzar el 90% de cobertura. Para operarlo tuvieron que alinear una variedad de fondos tanto federales pero fundamentalmente estatales y con ello logró financiarse.
Tan sólo en el 2019, el Seguro Popular gastaba $2,833.00 por persona al año, con ello, los sistemas estatales prestaban los servicios de salud para la población que lo requiriera; originalmente se pensó que según la posición económica, la cual se obtenía de un estudio socioeconómico, se realizaría una aportación monetaria, a final de cuentas eso no funcionó, nadie pagaba por el seguro popular y terminó siendo sufragado con impuestos de origen principalmente federal y estatal.
Tan sólo en el 2019, el Seguro Popular gastaba $2,833.00 por persona al año, con ello, los sistemas estatales prestaban los servicios de salud para la población que lo requiriera; originalmente se pensó que según la posición económica, la cual se obtenía de un estudio socioeconómico, se realizaría una aportación monetaria, a final de cuentas eso no funcionó, nadie pagaba por el seguro popular y terminó siendo sufragado con impuestos de origen principalmente federal y estatal.
Con el INSABI ésta situación es un poco distinta pues se trata de un Instituto, hasta cierto punto parece que emula al Instituto Mexicano del Seguro Social, estará supeditado a la Secretaría de Salud, contará con un presupuesto y con eso, tendrá que hacer frente a muchos retos, pues básicamente tendrá que absorber:
- Al Programa IMSS Binenestar;
- A Clinicas y Hospitales rurales que atendian aproximadamente a 13 millones de personas;
- A los Sistemas Estatales de Salud, al personal;
- A la operación de Centros de Salud y Hospitales;
Todo esto en acuerdo con las entidades estatales, es decir, tendrán que suscribir un convenio uno a uno con cada gobierno estatal y lo que se sabe es que a mediados de Diciembre del 2019, solamente 13 de las 32 entidades habían aceptado este "arreglo", porque hay situaciones muy complejas que tienen que solventarse, hay hospitales que fueron construidos, mantenidos y operados con fondos estatales y personal que fue contratado por los gobiernos estatales y ambos tendrán que transferirse aparentemente, porque no hay mucha claridad en ese sentido, al gobierno federal, eso implica quizas un problema legal en el corto plazo.
- Tendrán que adquirirse insumos principalmente mediante compras consolidadas;
- Procurar la suficiencia del personal médico, regularizar a los trabajadores del sector;
- Construir y mantener la infraestructura.
Todo indica que volveremos a un esquema totalmente centralizado.
La Ley que acaba de aprobarse no habla de una cobertura universal. El Seguro Popular cubría salud en primer nivel de atención, es decir, las Clinicas, que representan el 80% de la demanda; en el segundo nivel de atención, donde se incluye a los Hospitales y cirugías generales; y en el tercer nivel de atención, que implican casos más complicados. Además, se incluía un seguro de gastos catastróficos. Con el Instituto de Salud para el Bienestar el gobierno sólo se compromete a la atención en primero y segundo nivel. El tercer nivel de atención dependerá de que el Instituto cuente con medicamentos o espacio.
A todas luces, lo que se aprobó con el Instituto de Salud para el Bienestar implica derechos más limitados. Todo se hará desde la Ciudad de México, lo que seguramente generará ineficiencia. Ahora el Secretario de Salud será responsable del abasto de medicamentos en un pueblo remoto y con ello, estamos regresando a los años setenta en materia de salud.
El INSABI no suple a la Secretaría de Salud, al Sistema Nacional de Salud ni a los servicios estatales.
Pero además de ésto, lo que preocupa en este momento es la falta de información, no queda clara la forma como se piensa revertir esa tendencia, cual es la ruta que nos permitirá alcanzar la mejora en los servicios, el sitio web del INSABI www.gob.mx/insabi está vacío, sólo encontramos la conferencia de prensa con la Toma de Protesta de la Junta de Gobierno el pasado mes de Diciembre, el Decreto aprobado el 14 de Noviembre del 2019 por parte del Congreso de la Unión, el mensaje del Director Juan Ferrer y ya.
Lo que sí se sabe, es que nace sin reglas de operación, sin manuales, sin una planeación detallada de su implantación, sin una fase piloto de prueba y sin mayor presupuesto.
Esto provoca cierta preocupación en las entidades, porque las Reglas de Operación serán publicadas en los próximos 3 meses y no es que estén cayendo en rebeldía como erróneamente se piensa. Los hospitales pediátricos, los Institutos nacionales de salud, etc., no tienen claridad en la entrega de fondos, como el Fondo para Gastos Catastróficos con el que se atienden los padecimientos crónicos graves, poniendo evidentemente en riesgo a la población.
En campaña, el presidente prometió que al final de su sexenio tendriamos un sistema de salud similar al de los países escandinavos, lo que aprobó el Legislativo camina en la dirección contraria.
La Ley que acaba de aprobarse no habla de una cobertura universal. El Seguro Popular cubría salud en primer nivel de atención, es decir, las Clinicas, que representan el 80% de la demanda; en el segundo nivel de atención, donde se incluye a los Hospitales y cirugías generales; y en el tercer nivel de atención, que implican casos más complicados. Además, se incluía un seguro de gastos catastróficos. Con el Instituto de Salud para el Bienestar el gobierno sólo se compromete a la atención en primero y segundo nivel. El tercer nivel de atención dependerá de que el Instituto cuente con medicamentos o espacio.
A todas luces, lo que se aprobó con el Instituto de Salud para el Bienestar implica derechos más limitados. Todo se hará desde la Ciudad de México, lo que seguramente generará ineficiencia. Ahora el Secretario de Salud será responsable del abasto de medicamentos en un pueblo remoto y con ello, estamos regresando a los años setenta en materia de salud.
El INSABI no suple a la Secretaría de Salud, al Sistema Nacional de Salud ni a los servicios estatales.
¿SE TIENE CAPACIDAD? ¿EL INSABI PODRÁ?
Tenemos una capacidad ya instalada en nuestro país porque se estaban atendiendo un promedio de 55 a 60 millones de personas a través del Seguro Popular, pero recordemos que había muchas anomalías en el abasto de medicamentos, personal médico y equipo, además de muchas quejas y en palabras del presidente Andrés Manuel López Obrador, no estaban proveyendo servicios de calidad.Pero además de ésto, lo que preocupa en este momento es la falta de información, no queda clara la forma como se piensa revertir esa tendencia, cual es la ruta que nos permitirá alcanzar la mejora en los servicios, el sitio web del INSABI www.gob.mx/insabi está vacío, sólo encontramos la conferencia de prensa con la Toma de Protesta de la Junta de Gobierno el pasado mes de Diciembre, el Decreto aprobado el 14 de Noviembre del 2019 por parte del Congreso de la Unión, el mensaje del Director Juan Ferrer y ya.
Lo que sí se sabe, es que nace sin reglas de operación, sin manuales, sin una planeación detallada de su implantación, sin una fase piloto de prueba y sin mayor presupuesto.
Esto provoca cierta preocupación en las entidades, porque las Reglas de Operación serán publicadas en los próximos 3 meses y no es que estén cayendo en rebeldía como erróneamente se piensa. Los hospitales pediátricos, los Institutos nacionales de salud, etc., no tienen claridad en la entrega de fondos, como el Fondo para Gastos Catastróficos con el que se atienden los padecimientos crónicos graves, poniendo evidentemente en riesgo a la población.
PERO ¿CÓMO ESTAMOS FUNCIONANDO ACTUALMENTE?
Bueno, aquí algunos datos que nos permitan reforzar el diagnóstico:
- Los mexicanos enfrentamos éste desafío con muy malas condiciones, gastamos muy poco en salud, el gasto público oscila alrededor del 5.8% del Producto Interno Bruto (PIB) mientras que en la Organización para la Cooperacion y el Desarrollo Económicos (OCDE) se gasta en promedio el 9% y, aunque el presidente López Obrador se comprometió a realizar un incremento de al menos 1% más, eso nos situaría en el mejor de los casos en un 6.8%. A manera de comparativa, hubo momentos a principios del gobierno de Peña Nieto en que alcanzamos el 6.5%, pero aún así seguíamos lejos de ese 9% soñado.
- Nuestro modelo de salud invierte demasiado en el rubro de "gasto administrativo", se considera de los más altos del mundo.
- Tenemos muy pocos Médicos: 2.4 por mil habitantes en Mexico frente a 3.4 en OCDE.
- Pocas Enfermeras: 2.8 en Mexico frente a 9 por mil habitantes en la OCDE.
- En cuanto a efectividad hay situaciones gravisimas, la tasa de mortalidad por Diabetes Mellitus tipo II casi se duplicó entre el 2001 y 2016.
- Hay una diferencia de 1.5 a 3 años de esperanza de vida entre las personas que viven en los estados menos desarrollados del país (Guerrero, Oaxaca, Chiapas) y los que viven en la Cudad de México, Baja California y Nuevo León.
En terminos generales, estamos frente a un panorama muy delicado en el que debe fluir la información de manera adecuada, y donde se permita la cooperación del gobierno, iniciativa privada y la sociedad. No se pueden seguir cometiendo errores.
En campaña, el presidente prometió que al final de su sexenio tendriamos un sistema de salud similar al de los países escandinavos, lo que aprobó el Legislativo camina en la dirección contraria.
Lo que esperamos los mexicanos es que de verdad exista un plan muy sólido y que se pueda resolver este problema social.

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