INTRODUCCIÓN
Las actividades humanas en la superficie pueden constituir una amenaza a la calidad del agua subterránea. La contaminación de los acuíferos ocurre cuando la carga de contaminantes sobre el subsuelo generados por descargas o lixiviados de actividades urbanas (residuos sólidos o basura común), industriales, agrícolas o mineras no es controlada adecuadamente, y en ciertos componentes excede la capacidad natural de atenuación del subsuelo y las capas subyacentes.
El agua subterránea es un recurso natural vital para el suministro económico de agua potable en el medio urbano y rural, y juega un papel fundamental (pero frecuentemente poco apreciado) en el bienestar del ser humano.
Por ello existe una gran necesidad de llevar a cabo campañas de difusión y acciones prácticas destinadas a proteger la calidad natural del agua subterránea (que por lo general es excelente).
Actualmente el planeta padece contaminación en el agua, en el suelo y en el aire. Y no se puede determinar si solo una de ellas nos afecta directamente porque las tres interaccionan entre sí a través de diferentes ciclos, como por ejemplo el ciclo del agua: "El agua al evaporarse por efecto del calentamiento solar forma nubes, éstas al saturarse y enfriarse se precipitan en forma de lluvia, la lluvia cae sobre la vegetación o directamente al suelo y por filtración o escurrimiento llegará a las corrientes subterráneas o superficiales para llegar a diferentes lagos, lagunas o al mar, donde nuevamente será evaporada".
Figura 1. El ciclo del agua
Entendamos la contaminación de los mantos acuíferos como la alteración de las características físicas y/o químicas y/o bacteriológicas de las aguas subterráneas, como consecuencias de las actividades humanas que las hagan inutilizables para la aplicación útil a que se destinaban, como lo que hoy llamamos MEGA MINERÍA.
Aunque el agua estuviera pura, al irse evaporando y al hacer contacto con el aire contaminado, se precipitaría contaminada y al llegar al suelo lo contaminaría también. Lo mismo sucedería si sólo el agua o sólo el suelo estuvieran contaminados, por eso es que debemos cuidar estos tres recursos.
CONTAMINACIÓN POR MINERÍA TÓXICA
Entre las principales causas de la contaminación del suelo están los depósitos de desechos peligrosos directamente en él, siendo los principales contaminantes los hidrocarburos y sus derivados. ¿Por qué son peligrosos? Pues porque una parte de nuestros suelos son de origen volcánico y la otra son de origen calcáreo, luego entonces, ambos tipos son muy porosos, permitiendo la llegada de estos "productos" a los mantos acuíferos por el efecto de la lluvia. En el caso de la minería tóxica ya sea a cielo abierto o subterránea, donde se utilizan y generan sustancias o elementos químicos altamente tóxicos como el cianuro de sodio (una sustancia muy tóxica) que se mezcla con grandes cantidades de agua en algunos de sus procesos para separar el metal de la roca madre, así como el desperdicio potencialmente contaminante que dejan en la superficie del terreno, como montones de tierra o desperdicio nombrados terreros o tepetateras, y en los depósitos o almacenes de residuos llamados presas de jales, donde se depositan y acumulan las sobras de sólidos y líquidos generados en las operaciones de separación y concentración de minerales que comúnmente contienen sustancias químicas o reactivos altamente contaminantes, como mercurio, ácido sulfúrico, arsénico, etc. Tampoco se trata de satanizar a la minería, pues no toda es tóxica y en Baja California Sur hay buenos ejemplos ¿cuáles? Pues la explotación de sal en Guerrero Negro, la de yeso en la isla San Marcos o la de materiales para construcción en los arroyos, son minas a cielo abierto que afectan relativamente el lugar y al ambiente, más no son tóxicas. ¿entendiste la idea?
CONTAMINACIÓN POR AGROQUÍMICOS
Otra causa de contaminación del suelo es el uso y abuso de los agroquímicos, entre los que pueden citarse fertilizantes, insecticidas, herbicidas, fungicidas y nematicidas ya que la mayoría de ellos tienen un promedio de vida residual de 30 años. Esto quiere decir que las plantas sólo aprovechan un poco, lo que queda en el suelo comienza a filtrarse por efecto de la lluvia hasta que llegan a los mantos acuíferos donde comienza a acumularse y a formar parte del ciclo de agua.
Figura 2. Contaminación por agroquímicos.
Si consideramos que otras actividades se hacen a nivel mundial, que las aguas del planeta se mezclan en algún momento del ciclo, que estos productos tienen muy larga vida, que hay algunos productos que no sólo se filtran, sino una parte de ellos también se evapora y contamina al mismo tiempo el aire, comprenderemos un poco más la magnitud del problema.
Uno de los contaminantes que afecta tanto al suelo como al aire es el nitrógeno, esto procede de los fertilizantes químicos y orgánicos, una parte de él se queda en el suelo, ahí se va transformando a compuestos nítricos, sólo una pequeña porción es asimilada por la planta, pero no pueden ser retenidos en el suelo porque la lluvia los va lavando y filtrando hasta incorporarse como contaminantes a las corrientes subterráneas o a los mantos acuíferos.
Otra parte del nitrógeno que proviene de los fertilizantes, se volatiliza hacia la atmósfera y se descompone en óxidos nitrosos y óxidos nítricos, éstos contribuyen a la formación de ozono en la troposfera, y cuando se mezclan con el agua que constituyen las nubes, forman lo que se conoce como lluvia ácida que al caer, afecta a los vegetales porque los va quemando y los va debilitando, haciéndolos susceptibles a que contraigan enfermedades o a ser atacados por algunos insectos plaga, de manera que se ponen en riesgo nuestras fuentes de oxígeno. Otra acción de la lluvia ácida es corroer las estructuras metálicas.
Los perfiles naturales del subsuelo atenúan a muchos contaminantes en forma activa, e históricamente han sido considerados potencialmente eficaces para la disposición segura de excretas humanas y aguas residuales domésticas. La autoeliminación de contaminantes durante el transporte subterráneo en la zona vadosa (no saturada) es resultado de la degradación bioquímica y de la reacción química, pero los procesos de retardo de contaminantes por fenómenos de absorción son igualmente importantes, ya que aumentan el tiempo disponible para los procesos que conducen a su eliminación. Sin embargo, no todos los tipos de suelo y sus diferentes capas son igualmente eficaces en la atenuación de contaminantes, y los acuíferos son particularmente vulnerables a la contaminación cuando, por ejemplo, se encuentran rocas consolidadas altamente fisuradas. El grado de atenuación también variará ampliamente según el tipo de contaminante y el proceso de contaminación en un ambiente determinado.
CONCLUSIÓN
La actividad humana en la superficie del terreno puede modificar los mecanismos de recarga de los acuíferos e introducir otros nuevos, cambiando la distribución, frecuencia, tasa y calidad de la recarga del agua subterránea. Esto se da especialmente en climas áridos pero también ocurre en regiones más húmedas. La comprensión de estos mecanismos y el diagnóstico de tales cambios resultan críticos para la evaluación del peligro de contaminación del agua subterránea.
El movimiento del agua y transporte de contaminantes desde la superficie del suelo a los acuíferos puede ser, en muchos casos, un proceso muy lento. Puede tomar años o décadas antes que el impacto de un episodio de contaminación (por contaminantes persistentes) resulta evidente en un suministro de agua, especialmente en casos de pozos profundos.
Las compañías mineras y otras empresas de capital nacional y extranjero a las que se han concesionado grandes extensiones de terreno en el Estado de Baja California Sur para explotación de oro y otros metales, aseguran que no habrá daños ni contaminación, pero la realidad es otra. La mega minería tóxica a cielo abierto es una bomba de tiempo para el medio ambiente, transforma las cuencas hidrológicas, es una amenaza por la contaminación del agua subterránea y acuíferos, y trae consigo una multitud de riesgos para la salud. Como ejemplo podemos citar lo que sucedió el 6 de agosto de 2014 con el derrame de Buenavista del Cobre en Sonora, provocado por la minera Grupo México, el cual fue considerado como el peor desastre ambiental en la historia de la minería en México, que afectó directamente a 22 mil personas y, de forma indirecta, a otras 250 mil en los siete municipios situados a orillas del río Sonora: Arizpe, Banámichi, Huepac, Aconchi, San Felipe, Baviácora, Ures y Hermosillo quienes a 4 años de lo sucedido, aún siguen padeciendo esta problemática.
¿Y sabes qué? Esto puede ocurrir aquí, en nuestra región, nuestro municipio, nuestra comunidad.
¿Te vas a quedar de brazos cruzados?



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