viernes, 14 de septiembre de 2018

EVACUACIONES EN EE.UU. POR HURACAN FLORENCE 2018

Unas personas hacen fila en Raleigh, Norte Carolina, para evacuar la zona que será afectada por la llegada del huracán (Foto: Reuters)

Mientras permanecemos incrédulos tras un monitor, EE.UU. se prepara para una labor verdaderamente titánica, la evacuación de 5,25 millones de habitantes de las zonas en las que se emitieron alertas o avisos de huracán, y 4,9 millones de personas más que residen en zonas bajo alertas y avisos de tormenta tropical. Para que tengas una manera de comparar lo complejo de esta maniobra, en Los Cabos, la población asentada en zonas de alto riesgo no llega a los 20 mil habitantes (CONAGUA/Protección Civil).

Las autoridades instruyen a través de la televisión, la radio y las redes sociales la forma más adecuada y ordenada de realizar la evacuación. Imprimieron folletos en diversos idiomas y tiene herramientas online con ayuda más detallada. Incluso el mensaje  que emitió el Gobernador de Carolina del Norte, Roy Cooper, resulta interesante: "es urgente salir ahora, esta es una tormenta histórica, de la cual la gente tiene que escapar, algo que pasa quizás una vez en la vida". Y es interesante básicamente porque cualquiera podría pensar que incitaría al pánico y la histeria colectiva. ¿Te imaginas lo que sucedería si la autoridad en Los Cabos recomendara a la población comprar todo lo que pudiera en las tiendas de autoservicio y se abasteciera de gasolina porque seguramente vendrán días muy difíciles?

Miles de personas evacuando una zona en Carolina del Norte.
(Foto: Jonathon Gruenke/ The Daily Press, vía AP)

También llama mi atención la forma y el momento en el que se realiza la evacuación. Basta con  comparar los escenarios entre ellos y nosotros (México) para darnos cuenta que las cosas son diferentes allá, y entonces viene a mi mente una gran interrogante: ¿qué ingrediente nos hace falta para que nuestra población responda de la misma forma? Si revisamos las imágenes, que además están disponibles en cualquier sitio de noticias, nos daremos cuenta que la constante es la misma, es decir, a pesar del peligro, la situación no es de pánico. En su éxodo, las personas se movilizan en calma y con eficiencia. Parece que todo mundo sabe lo que está sucediendo y además sabe qué hacer, pero sobre todo hay algo que no puedo dejar de lado, durante las evacuaciones el día estaba soleado, es más apenas se podían apreciar los nublados, la lluvia no está presente, las calles no están inundadas, los ríos no se han desbordado y sin tomar estos datos en cuenta, la población simplemente hace caso de la orden emitida, confiando en su autoridad, porque sabe que las decisiones de este tipo no son producto de la imaginación de alguien sin experiencia, son basadas en evidencia científica y del desarrollo de herramientas tecnológicas con que cuentan los centros de monitoreo y por supuesto la autoridad.

Personas buscan refugio tras haber desobedecido la recomendación de evacuación
de las autoridades en México.

Luego de experiencias tan desagradables como Katrina, las agencias estatales llevan años trabajando en conjunto y previendo situaciones como esta en las que ponen en práctica distintos escenarios catastróficos, que simulan en mapas interactivos en los que cruzan miles de datos y variables.

En estos casos no son las autoridades federales las que se encargan de crear los planes de evacuación sino los gobiernos locales los que tienen esta responsabilidad. Sin embargo, cuentan con la ayuda de otras agencias y organismos.

Este trabajo (evacuación) se realiza multidisciplinariamente: agencias federales como el FBI, FEMA, la Administration Federal de Carreteras y el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades; los departamentos estatales de transporte; los operadores privados de remolques y organizaciones de camioneros y transporte público. Además, se trabaja con organizaciones locales que tengan bancos de comidas, refugio para personas y también para animales. Cada plan de evacuación tiene sus particularidades que dependen de la comunidad.

La Guardia Nacional apoyando en el control de tráfico en Carolina del Sur
(Foto: AP/ Sean Rayford)

Gracias a mapas de inundación y modelos atmosféricos pueden escoger qué ruta es la más adecuada para evacuar. Y con la ayuda de las tecnologías para el clima, pueden predecir si habrá inundaciones, vientos o marea de tormenta. También pueden predecir, cruzando distintos datos, en qué momento y cómo la población dejará sus hogares.

Incluso investigadores, responsables de la planificación y logística para casos de desastres, desarrollaron una herramienta digital que simula distintos escenarios. Con esto agilizan los objetivos y crean planes de contingencia eficientes. Gracias a este sistema, las autoridades pueden saber qué regiones se deben desocupar primero.

Hay que recordar que no han experimentado una tormenta así (categoría 4 o superior) desde 1950 y desde 1996, un huracán de categoría 3. Y a pesar de que la población ha cambiado y se han generado otras complejidades en la sociedad y las zonas urbanas, las rutas de evacuación siguen siendo probadas de forma constante. Para hacer esto, los expertos en transporte aprovechan eventos masivos como un juego deportivo en un estadio o un concierto para poner a prueba sus teorías que básicamente consisten en cómo sacar a una cantidad masiva de personas de un solo lugar.

En los estados de Carolina del Sur y del Norte ya están acostumbrados a las amenazas de huracanes al igual que en Los Cabos, BCS., o en nuestro país, ¿qué nos hace falta para lograr esa socialización de la información y construir una comunidad menos pasiva y también más resiliente?

Sin duda hay que aprender de estas experiencias.

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