domingo, 9 de septiembre de 2018

El agua en BCS y la importancia de las zonas serranas

El Estado de Baja California Sur por su geografía y un clima muy seco, es uno de los de menor disponibilidad de agua para el consumo humano en el país. La situación actual resulta muy preocupante debido a que la demanda del vital líquido por el desmedido aumento de la población en las principales ciudades rebasa a la disponibilidad natural.

En la entidad la existencia de corrientes superficiales permanentes es casi nula debido a la escasez de lluvias y bajos escurrimientos, los cuales se presentan principalmente en época de huracanes y lluvias invernales de poca intensidad en el norte del estado. Cuenta con 43 cuencas hidrológicas registradas, de las cuales cuatro están compartidas con el Estado de Baja California. De todas éstas, debemos destacar el hecho de que las cuencas más importantes, en cuanto a volumen de escurrimiento natural superficial, son Punta Eugenia y San Ignacio mismas que se ubican en el norte, muy lejos de Los Cabos y La Paz.

A nivel estatal el principal usuario del agua es el sector agrícola con 76% del volumen concesionado, seguido del abastecimiento público-urbano y doméstico con 15%, el de Servicios con 5%, el pecuario con 2% y otros como la industria con 2% (INEGI).

Lo más interesante, es que el abastecimiento de agua a la población proviene principalmente de fuentes subterráneas, es decir, de los mantos acuíferos, en un 95% y el restante de fuentes superficiales como las plantas desalinizadoras. Estudios estiman que el consumo promedio, es de 150 a 200 litros de agua por habitante al día.

Debido a la falta de ríos permanentes (recordemos que nuestros arroyos y escurrimientos son de temporal, o sea que sólo llevan agua cuando llueve), el agua se obtiene principalmente de fuentes subterráneas. Actualmente la cantidad de agua que se extrae es equivalente a la que se recarga y en algunos casos se ha presentado una sobreexplotación, lo que indica que ya no existe más disponibilidad de agua subterránea, pues de los 39 acuíferos, 10 presentan intrusión salina y 18 están sobreexplotados; es decir que la extracción supera a la recarga.

¿Ahora entiendes por qué instalar nuevos pozos para extraer el agua y abastecer a Los Cabos no es una opción?
Al menos no en el mediano plazo según estima la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), y es que al "jugarle al vivo" con los mantos acuíferos se corre el riesgo de secarlos por un lado y el por el otro, que el agua del mar se infiltre, situación conocida como intrusión salina. Esto supone que el agua salada (procedente del mar) fluya hacia el subsuelo continental mezclándose con las reservas de agua dulce. Este proceso se debe a la mayor densidad del agua del mar (debido a que contiene más solutos) que el agua dulce. Si se extrae toda el agua dulce, el agua salada inunda el acuífero y resulta muy difícil de recuperar.

¿Y si le apostamos a la construcción de presas?
La cantidad de agua precipitada producto de los ciclones tropicales que se desperdicia es muy alta y esto podría ser una excelente opción, para su aprovechamiento en abastecimiento o regadío (campos del golf, etc), en eliminación de avenidas (evitar inundaciones aguas abajo de la presa ya que al crecer las ciudades deforestamos y erosionamos el suelo, rompiendo el proceso de la absorción para darle mayor velocidad al agua) o para la producción de energía mecánica. La energía mecánica puede aprovecharse directamente, como en los antiguos molinos, o de forma indirecta para producir energía eléctrica, como se hace en las centrales hidroeléctricas.

Como en el caso de toda obra estructural, existe el riesgo de que la presa falle e inunde poblaciones ubicadas cerca o aguas abajo. La ingeniería civil se encarga de reducir al mínimo la posibilidad de la rotura del dique mediante un análisis exhaustivo del comportamiento de la obra ante situaciones extremas, calculando la estabilidad de la presa tomando en consideración sismos, lluvias torrenciales con diferentes periodos de retorno y otras catástrofes pero, tengo muy presente lo ocurrido en la presa del "Cajoncito" el 30 de  septiembre de 1976 en La Paz, a propósito del ciclón Liza.

Comparativamente no he encontrado algún estudio que indique el costo-beneficio de una presa vs planta desalinizadora en Los Cabos.

Figura 1. Representación de la disponibilidad actual de agua para consumo, en los mantos acuíferos en Los Cabos, BCS. El color rojo indica niveles críticos o poca disponibilidad. Fuente: CONAGUA

Ahora bien, los optimistas pensarán que existe una buena recarga producto de las precipitaciones ocurridas en época de tormentas tropicales y que esto basta para solucionar en cierta medida el problema, están en un error, en Baja California Sur, debido a que el volumen de escurrimiento natural superficial es muy alto, el 80% de las precipitaciones se pierde principalmente porque cae demasiada agua en muy poco tiempo siendo muy pobre la infiltración perdiéndose finalmente en el mar y también por la evaporación; esto representa un volumen muy alto de aguas precipitadas que no son aprovechadas para la recarga de los acuíferos.

Importancia de la Sierra de la Laguna

El área total que cubre la Sierra de La Laguna y serranías con elevaciones de más de 500 metros sobre el nivel del mar, es donde se registra la mayor precipitación en el estado (Figura 2). Pero además, debido a que las sierras están formadas por roca principalmente granítica (granodiorita, granito, gabro y granodiorita-tonalita) muy intemperizada (desintegrada o descompuesta) y fracturada, se facilita la captación, pues funcionan como verdaderas esponjas.



Figura 2. Precipitación en el Municipio de Los Cabos y La Paz. La sierra de La Laguna es donde más llueve en todo el estado y provee de agua a la región adyacente. Imagen tomada de Comisión Nacional del Agua (1997).

Aunque en la literatura se menciona que en el Estado de Baja California Sur, para la recarga de acuíferos, se depende en gran medida del agua que traen consigo los ciclones o huracanes, creo que es menester comentar que en estas zonas serranas también se presentan año con año lluvias convectivas normales que captan aproximadamente de 800 a 1,000 mm al año en la región, aun sin la presencia de huracanes. Para que puedas tener un punto de comparación acerca del beneficio de la captación de agua te presentaré un dato: en la Ciudad de México, la precipitación media anual es de 713 mm, sin contar que las precipitaciones han aumentado en los últimos años al menos un 10% en nuestra entidad (SMN).

Toda esta zona serrana se encuentra geológica y estructuralmente constituida por diques, valles pequeños, fracturas y fallas (Figura 3). Tal característica es producto de la deformación de la corteza terrestre vivida desde hace más de 65 millones de años, pues la península se encontraba unida al macizo continental y debido al sistema de fallas que se formaron a lo largo del Golfo de California las cuales se conectan a la falla de San Andrés y que han desplazado a la península al noroeste (proceso dinámico que continua en la actualidad) y que han provocado una gran actividad sísmica. Estas fallas y fracturas, junto con la vegetación abundante (selva baja caducifolia, bosque de encino, y bosque de pino-encino), permiten la captación de agua de lluvia para su infiltración en las partes altas, y recarga de acuíferos en las partes bajas de las cuencas hidrológicas. Este tipo de vegetación tiene una importancia muy significativa, toda vez que contribuye por un lado a la ionización de la atmósfera y que las nubes se precipiten en la zona y por el otro, la retención que hacen las hojas y las raíces mismas del agua, para que su proceso de infiltración sea exitoso, evitando el escurrimiento o la vaporización.

¿Y si reforestaramos las zonas aledañas a la sierra con encinos y pinos?

Figura 3. Polígono de la Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna (REBIOSLA), que muestra los principales alineamientos y fallas geológicas. Estas fracturas y fallas permiten la captación de agua de lluvia y recarga de acuíferos a su alrededor. Tomado de la Carta Geológica de INEGI escala 1:250,000.


Una cuenca hidrológica es toda la superficie del terreno que capta el agua de lluvia en una determinada región, desde las partes altas, donde se encuentran las zonas de recarga, hasta las partes bajas o valles donde están los acuíferos.

Figura 4. Representación del ciclo de recarga de los mantos acuíferos.


La Sierra de La Laguna y las demás serranías cercanas proveen de agua a la región adyacente. Si no fuera por esta región con roca semi-permeable y fracturada, no se tendría el agua para recargar, durante todo el año, los acuíferos a su alrededor.

En muchos informes oficiales de los organismos encargados de la administración y conservación del recurso agua, se menciona que la sierra de La Laguna funciona como el “reservorio hidrológico natural más importante de Baja California Sur” (Figuras 4).

Y todo esto, podría verse afectado por la contaminación y el impacto ambiental que supone la instalación de la mega minería en esa zona, ¿captas?


Figuras 4. Reserva de la Biósfera Sierra La Laguna (REBIOSLA). Principal reservorio de agua en el extremo sur del Estado de Baja California Sur.


¿Se pueden recargar artificialmente los mantos acuíferos?
Me parece un buen tema para la siguiente entrada...

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